Bueno, bueno. Murakami otra vez. Sin ser mi favorito, ya voy por el quinto libro del autor, y es que tiene algo que inevitablemente me atrapa.
En esta oportunidad, narra la vida de Tsukuru Tazaki, un chico de 36 años que vive en Tokio, es ingeniero y se dedica a construir estaciones de trenes. Tsukuru tenía una pandilla de amigos de adolescencia que vivían en Nagoya, otra ciudad, y que eran verdaderos amigos, inseparables. Dos chicas y tres chicos. Sin embargo y de un momento a otro, la pandilla decide expulsar a Tsukuru. No le dan motivos, simplemente le dicen que no llame ni aparezca más en sus vidas.
La historia nos sitúa 16 años después, cuando Tsukuru, impulsado por su novia Sara, decide volver a ver a los miembros de la pandilla y enterarse del motivo de su cruel expulsión.