lunes, 29 de junio de 2015

Los años de peregrinación del chico sin color. Murakami

los años de peregrinación del chico sin color murakami reseña libroBueno, bueno. Murakami otra vez. Sin ser mi favorito, ya voy por el quinto libro del autor, y es que tiene algo que inevitablemente me atrapa.


En esta oportunidad, narra la vida de Tsukuru Tazaki, un chico de 36 años que vive en Tokio, es ingeniero y se dedica a construir estaciones de trenes. Tsukuru tenía una pandilla de amigos de adolescencia que vivían en Nagoya, otra ciudad, y que eran verdaderos amigos, inseparables. Dos chicas y tres chicos. Sin embargo y de un momento a otro, la pandilla decide expulsar a Tsukuru. No le dan motivos, simplemente le dicen que no llame ni aparezca más en sus vidas.


La historia nos sitúa 16 años después, cuando Tsukuru, impulsado por su novia Sara, decide volver a ver a los miembros de la pandilla y enterarse del motivo de su cruel expulsión.


Un argumento simple, pero que permite que Murakami nos relate con precisión la personalidad tanto del protagonista, sus amigos y la forma que tenemos los humanos de complicar todo lo que pueda ser simple. Algo que se podría haber solucionado con una simple conversación tarda años en ser aclarado.


No sé muy bien cómo reseñar este libro sin contar pedazos importantes de él. Puedo decir que, como en muchas novelas y cuentos de Murakami está presente el tema de la muerte, tanto en el asesinato como en el suicidio. Siempre me llama la atención que el suicidio en la obra de Murakami no recibe juicios de valor, es, simplemente. Porque no queda opción, o porque es una alternativa como cualquier otra.


También está presente, aunque en menor medida, los saltos entre realidad y no-realidad. Episodios que parecen sueños reales, o realidades oníricas, en donde no queda claro si la acción sucede o es imaginada por el protagonista.


Estaba acostumbrada a los finales cerrados de Murakami y ya me imaginaba cómo iba a terminar este, pero me sorprendió con un final abierto, que me dejó con un signo de interrogación y después con una sonrisa en la cara.


Recomendable novela. Hay que armarse de valor porque el principio es un poco aburrido, pero sin darse cuenta, de repente produce atrape. De 1 a 7 le doy un 6.


Algunas citas




Tal vez hubiese sido mejor haber muerto entonces. Así este mundo habría dejado de existir.


Se trataba del vínculo entre dos personas. Para recibir, hay que ofrecer.


Los objetivos concretos simplifican la vida.


Aunque logres ocultar los recuerdos, o enterrarlos muy hondo, no puedes borrar la historia.


Sólo sé que, haga lo que haga, me gustaría poder reflexionar profundamente sobre las cosas. Seguir pensando de forma pura, con toda libertad. Sólo eso. Aunque, en el fondo, reflexionar de forma pura quizá sea como crear un vacío.


Es posible que, efectivamente, en cierta medida, un nombre modifique el modo en que uno carga con su vida.


Si te arrebatan la libertad, acabas forzosamente odiando a alguien.


Pensar libremente significa también distanciarse del cuerpo. Salir de esa jaula que te limita.


-El mundo no se pone patas arriba tan fácilmente- le contestó Haida. Las que están patas arriba son las personas. No lamento perdérmelo.


- Todo tiene su molde. El pensamiento también. Pero así como no hay que temer a los moldes, tampoco hay que tener miedo de romperlos. Eso es lo esencial para poder ser libres: sentir respeto y aversión hacia los moldes. Las cosas importantes en la vida siempre contienen cierta dualidad.


Tal vez tenía miedo de que , si acabase amando y necesitando en serio a alguien, al final esa persona podría desaparecer y dejarme solo.


¿Y si, a partir de cierto momento, el tiempo se hubiera bifurcado, desdoblándose?


Intentó consolarse pensando que al menos sentía dolor. Más penoso habría sido no sentir nada.


Las vacaciones y los amigos son las dos mejores cosas de esta vida.


En la vida siempre hay cosas demasiado complicadas para explicarlas en cualquier idioma.


El corazón humano es un pájaro nocturno. Espera algo en silencio y, cuando llega el momento, alza el vuelo y se dirige en línea recta hacia ello.


Desapareciste, pero siempre estuviste ahí.


Los corazones humanos no se unen solo mediante la armonía. Se unen más bien, herida con herida. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. No existe silencio sin un grito desgarrador, no existe perdón sin que se derrame sangre, no existe aceptación sin pasar por un intenso sentimiento de pérdida. Ésos son los cimientos de la verdadera armonía.


Por algún motivo, las palabras adecuadas siempre llegan demasiado tarde.


La vida es como una compleja partitura, pensó Tsukuru. Está llena de semicorcheas, fusas, signos raros, anotaciones indescifrables. Leerla correctamente es una tarea ardua y, aunque uno lo consiga, no siempre la interpreta de la manera correcta ni la valora en su justa medida. No siempre hace felices a las personas.


No todo desaparece con el paso del tiempo.


2 comentarios:

  1. Gran libro. Esas idas y vueltas entre lo real y lo onírico es una de las cosas que más me gustan de Murakami, a medida que lo lees vas tomando esas situaciones como cotidianas y dejas de plantearte en qué plano están. Y es cierto lo que dices del suicidio, es una constante en el japonés y es tomada como una circunstancia más de la vida. Me gusta mucho tu blog, sigo espiando. Saludos!!!

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  2. Muchas gracias Soledad por tu comentario, bienvenida al blog! :)
    Y sí, Murakami tiene eso de mezclar realidad y fantasía sin distinguir bien dónde termina una y empieza la otra. Una sutileza propia de los orientales, diría yo.

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