miércoles, 22 de febrero de 2017

2666, Roberto Bolaño. Reseña y opinión (muy) personal

Llevaba mucho tiempo leyendo a Bolaño en las listas de imperdibles, de mejores novelas de todos los tiempos y un sinfín de adjetivos y de recomendaciones de cercanos que avalaban sus libros. Así es que me decidí por 2666. Sí, ese que tiene más de mil páginas. 

Tuve que intercalarlo con otras lecturas porque a ratos se me hacía demasiado árido. Son cinco partes, cada una cuenta historias diferentes. La primera habla de cuatro críticos alucinados por un escritor alemán, Benno Von Archimboldi, de quien no se sabe nada. Están obsesionados con su obra y lo único que quieren es conocerlo. Luego se nos cuenta la parte de Amalfitano, que vive con su hija Rosa en la ciudad de Santa Teresa, lugar donde ocurren muchísimos crímenes de mujeres. Luego la peor parte, la de los crímenes, en donde hay que leer cientos de páginas de diversos crímenes, sin mucha estructura y por último se nos relata la parte de Archimboldi.

Esta última fue la única que leí más rápido, es algo más ágil y la historia avanza. Tenía la esperanza de que la última parte me unificara y estructurara todas las anteriores, pero no fue así. Hay un montón de historias que quedan sin cerrar. Todavía no me explico los calificativos de "mejor novela". Siento que la novela se podría haber sintetizado a la mitad y la historia quedaba igual.

Que me maten los Bolañofans, pero no. No me gustó. 

sábado, 5 de marzo de 2016

La esperanza del Tíbet, José Vicente Alfaro

Llegué a esta novela por recomendación de Amazon. Ya había tenido una mala experiencia con las recomendaciones del Google Play, pero de todos modos al leer la sinopsis, me resultó interesante y además estaba con descuento la versión para Kindle, así es que luego de leer el fragmento gratis, me animé con el libro completo.

Es una bonita novela. Trata acerca de la búsqueda de la reencarnación del Karmapa, líder espiritual de un templo budista y de la historia de dos hermanos, Thupten, el mayor; y Chogyam el menor, quienes luego de perder a sus padres en un trágico accidente y de creer ambos que su hermano había muerto, cada uno intenta sobrevivir con las ayudas que encontraron en el camino.

A pesar de haber leído ya algunos libros acerca del budismo, esta historia me pareció bastante entretenida, va enganchando y a mí al menos, me daban ganas de saber qué iba pasando, tanto en los templos como con los niños. Las historias se van entrelanzando sin que el lector se dé cuenta y cuando se resuelve, resulta inesperado y súper lógico, sin quitar no obstante, emoción, suspenso ni peso a la historia.

El autor nos cuenta de qué manera se vive en los templos budistas, cómo son sus rituales, cuáles son las bases de aquella religión y describe la situación política del Tíbet con los mongoles. Además de entretenerme, sentí que aprendí.

El ritmo de narración es occidental, se me hizo conocido. No es como leer las enseñanzas de Thich Nhat Hanh, en donde la estructura es otra y el modo también. Sin embargo, para alguien que no tiene idea del budismo y le interesa leer una historia sencilla, bonita, ágil y entretenida, es un libro que no se puede perder.

Me gustó bastante. Quedé con el bicho de leer El llanto de la Isla de Pascua, del mismo autor.

sábado, 27 de febrero de 2016

Karadima, el señor de los infiernos


Tercer libro que leo acerca del tema del abuso sexual en Chile y segundo respecto al mismo caso. Y a pesar de ya haber tenido conocimiento, no deja de sorprenderme.
Este libro está escrito por una periodista, María Olivia Monckeberg, a diferencia de El fin de la inocencia, que era relatado en primera persona por una de las víctimas, Juan Carlos Cruz. Se nota el gran trabajo de investigación que debió haber detrás, las horas de entrevista y de estudio.

A estas alturas dudo que alguien no conozca el caso Karadima, sin embargo sorprende no solo la crudeza de los testimonios de los afectados, sino el entramado enfermantemente turbio que tejió la iglesia católica para perpetuar la situación y hacerse los locos olímpicos durante CUARENTA AÑOS. Sí, por la conchesumadre, CUARENTA AÑOS. CUARENTA.

Quizás sea técnicamente correcto hablar de víctimas, pero no me gusta el concepto. Los cuatro denunciantes ya tienen que haber sufrido bastante como para tener que andar con el cartel de víctima colgado todo el tiempo.

La pregunta que se extiende a lo largo de todo el libro es ¿cómo pudo ser que la situación se prolongara por tanto tiempo? Es que a primera vista resulta inverosímil, pero leyendo el contexto uno se da cuenta de la presión a la que estaban sometidos todos. Impresiona la cierta posibilidad de que hasta el año 2010 se siguieran cometiendo los mismos abusos.

¿Cómo es posible que alguien tan siniestro actuara a vista y paciencia de todo el mundo y que nadie dijera nada? Pero la sorpresa es que eso no es tan así, sí se dijo y lo indignante es que los que podían haber hecho algo, como Francisco Javier Errázuriz, o Fresno en su época, no hicieron absolutamente nada.

Me impresiona y me indigna que la iglesia católica se crea con el derecho de estar por encima de los demás, que tengan su propia justicia y sus propios sistemas. ¿Por qué no limitarse a la justicia ordinaria, la que –se supone– debiera ser igual para todos? En alguna parte del relato aparece que el abogado de los denunciantes pidió documentos que el propio Karadima había expresado facilitar, pero su abogado negó. ¿Cómo es posible?

Creo en la libertad de cada persona de creer en lo que quiera y como quiera. Pero cada vez me convenzo más de que es tremendamente nocivo educar a los niños en cualquier religión, y más aún, si se trata de la católica. Las personas debieran, libremente y cuando ya tienen un criterio formado, elegir en qué creer. Me parece perverso moldear a las personas bajo el prisma de tan aberrantes creencias que, para mí y muchos, no pasan de ser meras creencias.

Siempre he pensado que los curas y monjas católicos tienen todos una teja corrida. Me formé en colegio católico y guardo el peor recuerdo de las misas obligadas, las clases de catequesis obligatorias hasta cuarto medio (con la presión de que si tenías promedio rojo en religión te echaban del colegio, a pesar de que ese promedio no influía para el ministerio de educación), y la obligatoriedad de prepararse para la confirmación aun habiendo explicitado la voluntad de no querer confirmarme.

El sexo es algo tan básico, tan natural y tan necesario que siempre he pensado que por ahí va el trastorno de curas y monjas a quienes se les prohíbe cualquier alusión. Si para ellos es algo malo, culposo, secreto, oculto y prohibido, imaginen lo que proyectan en los miles de estudiantes a los que forman todo el tiempo.

Agradezco el ejercicio del periodismo, agradezco a las personas que se han atrevido a denunciar, exponiendo partes  muy íntimas de sus vidas y sometiéndose a descalificaciones muy crueles y viles por parte de la misma iglesia.

Recomiendo mucho que lean estos testimonios. Son duros, pero creo que la información es LA forma que tenemos como ciudadanos comunes y corrientes de estar alerta, abrir los ojos e intervenir si vemos algo raro, sea donde sea.

¡A informarse!

Reseña de El fin de la inocencia, de Juan Carlos Cruz.

miércoles, 3 de febrero de 2016

El don, Mai Jia

Llegué a este libro por recomendación de Google Play. Leí la reseña y me tincó. Después leí que el autor había vendido no sé cuántos MILLONES de ejemplares, así es que decidí darle la oportunidad a un best seller chino.

Lamentablemente no me gustó la novela. Se trata de la vida de Ron Jinzhen, quien siempre estuvo solo, su madre murió al nacer, su padre era un asesino que murió muy joven, sin conocerlo. La única persona que se hizo cargo de él fue un viejo inglés, que murió cuando el chico tenía 12 años no sin antes dejarlo a cargo del joven Lille, director de una prestigiosa academia de matemáticas. El director se da cuenta que el chico es un genio matemático y no tarda en anotarlo en su academia y llevarlo a vivir a su casa.

Un día va un hombre misterioso a reclutar estudiantes brillantes y se lleva a Rong Jinzhen a la unidad 701, ultra secreta, para ser criptógrafo.

Todo el libro habla acerca de las matemáticas y la criptografía, pero de manera muy superflua. Quizás tenía demasiadas expectativas, pero me gusta cuando un libro enseña a través de un relato, algo que no sé. Me pasa con las novelas históricas, incluso a veces con las policiales. Era una buena plataforma para difundir las matemáticas y la criptografía, pero no se logra nada. No aporta ni un dato interesante.

sábado, 30 de enero de 2016

Truman, película de Cesc Gay

Hoy reseño una película. Porque sí. Porque me gustó mucho y no creo que al blog le haga mal una "infiltrada". No pretendo ponerme a reseñar películas ni me creo experta ni mucho menos. Pero es que acabo de salir del cine y quedé muy conmovida. Pocas veces me ha pasado de emocionarme al límite, esta lo logra con creces.

Ricardo Darín y Javier Cámara se mandan pedazos de actuaciones. No había visto el trailer ni leído de qué se trataba, pero desde la primera escena, en tres segundos y sin ninguna palabra queda todo claro.

Julián (Ricardo Darín) tiene cáncer y ha tomado la decisión de no seguir con quimioterapia. Tomás (Javier Cámara) su amigo de toda la vida viaja desde Canadá hasta Madrid, en donde vive Julián, por cuatro días para despedirse.

La historia refleja el miedo a la muerte tal y como cualquier persona común y corriente lo enfrenta cuando lo pilla por sorpresa. No tiene nada de esotérico, ni de miradas al más allá, ni teorías religiosas, sin embargo logra gran profundidad y emoción. Son miedos cotidianos, pensar que todo lo que haces, desde un almuerzo, hasta un paseo por el parque, toma otro sentido. ¿Será el último?

sábado, 23 de enero de 2016

El Hobbit, J.R.R. Tolkien

Tengo muchos libros de esos que uno o los demás dicen “cómo nunca lo has leído”. Era el caso de El señor de los anillos, que no lo he leído ni tampoco visto las películas. Y siempre me dijeron que había que leer primero El Hobbit para entenderlo bien. Me pareció una buena idea, además se trata de un libro relativamente corto.

Estuve dos o tres veces a punto de abandonarlo. Esos libros que generan fanaticada tipo vestirse y recrear el libro en la vida real (al estilo de los Potterfans) en general me producen rechazo. Pero continué y lo terminé. No me emocionó en absoluto.

Trata de la historia de un hobbit, Bilbo Bolsón y su odisea por acompañar a los enanos a rescatar el tesoro robado hace chorromil años y que actualmente custodia un dragón de proporciones inimaginables. Tenía ciertas ilusiones, hasta como la mitad del libro pensé que quizás porque lo estaba leyendo en las noches era que no entendía el trasfondo, ¿por qué buscar un tesoro? ¿qué subyacía? Nada. Era buscar el tesoro por buscar el tesoro. Cuek.

Un camino difícil, con distintos obstáculos. Lo más interesante es cuando Bilbo encuentra el anillo que lo hace invisible y se lo quita a Gollum. Luchas, peleas con seres de fantasía como trasgos, wargos y elfos. Animales que hablan y Gandalf, un mago que no es omnipresente ni todopoderoso.

La historia tiene un narrador omnisciente que constantemente se adelanta a los hechos y va revelando detalles. Para mi gusto, le quita suspenso al libro, porque uno sabe de antemano lo que sucederá.

No me quedan ningunas ganas de leer la archifamosa trilogía de El señor de los anillos. A ver si más adelante me animo. Este libro salva con lo justo.

¿Lo leíste? ¿Qué opinas? ¿Te gustó más que a mí? Puedes dejar tu comentario en el formulario que aparece aquí más abajo.

sábado, 16 de enero de 2016

El corazón de piedra verde, Salvador de Madariaga

Interesante, entretenido, extenso, diverso. Me gustó mucho este libro que trata acerca de la llegada de los españoles a México. Es de esos que logra introducirnos en el tiempo y aprender “sin darse cuenta”. Es una de las grandes gracias de las buenas novelas históricas, para mi gusto.

El trabajo de investigación que debió haber detrás es gigante. Se nos muestra no sólo la forma de vida, tanto en España como en México por ahí por el año 1500, sino que con todo detalle nos enteramos hasta de las ropas que vestían unos y otros, pasando por los ritos y manera de vivir de cada pueblo.

En un comienzo uno piensa en las grandes diferencias culturales y cómo en Europa eran más “adelantados” que en América, sin embargo con el correr de las páginas sorprende que al final ambas culturas terminen siendo más parecidas que distantes. Los españoles se espantaban con los sacrificios humanos aztecas, pero ¿qué era la Inquisición que ocurría en Europa? ¿No eran acaso sacrificios humanos con otro nombre?

Es un relato muy largo, de casi 800 páginas. Mentiría si dijera que es ágil todo el tiempo, porque a ratos me resultó un poco lento, pero siempre me mantuvo alerta y con ganas de saber qué iba a pasar. Un poco me desilusionó porque el autor tiende a dar cierta “preferencia” a la visión española, pero haciendo un balance me resultó muy didáctico y una buena forma de aprender de personajes históricos como Hernán Cortés o Moctezuma.

No sé a ustedes, pero en el colegio lo máximo que me enseñaron es que “los españoles conquistaron muy fácilmente a los aztecas porque confundieron a Hernán Cortés con Quetzacoatl”, y de ahí no se pasa. El libro nos otorga una visión bastante completa –aunque no sé hasta qué punto exacta– del trasfondo cultural y de las complejidades del choque entre dos culturas.

Se nos muestra a unos aztecas en donde la ética era primordial, el valor de la palabra era sagrado y respetado. Prevalecía un pensamiento mítico y mágico, todo lo atribuían a los dioses y sus actos eran para ellos y en todo lo que sucedía leían señales que les querían hacer llegar.

Para contarnos esta enormidad de cosas con tanto detalle, el hilo central pasa por la historia de Alonso Manrique y Xóchitl, español y princesa azteca que obviamente se enamoran, son el uno para el otro y ella cree que el catolicismo es la maravilla hecha realidad. Un poco Disney me pareció el argumento, pero la historia tiene tantos matices que al final no me importó tanto.

Lo recomiendo a quienes les gusten las novelas históricas. Hay mucho que aprender.

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