jueves, 19 de noviembre de 2015

El porvenir de mi pasado, Mario Benedetti

el porvenir de mi pasado mario benedetti reseñaMe encanta Mario Benedetti. Leerlo es como “volver a casa”. Cada tanto lo releo o busco algo que me falte de él. No tengo especial interés en la poesía en general, pero la suya en particular me conmueve. Sus novelas también tienen un dejo cómplice y cercano. Pero el género de Benedetti que más disfruto son los cuentos y relatos. Y este libro se me había pasado.


De pronto revisando por ahí me encuentro con que hay un libro de relatos de Benedetti que no he leído y fue cosa de instalarme y terminarlo. Son relatos que escribió entre los años 2000 y 2003. Como ya sabrán, él murió el 2009, por lo que no sorprende que el denominador común sea la muerte. En diferentes versiones, tamaños y matices, pero en todos los relatos está presente la muerte.


Muy “benedettianamente” se nos muestra la vida de gente común y corriente y lo que siempre me asombra es que dentro de esa misma cotidianeidad se da espacio para lo impensado, para lo fuera de lugar, sin necesariamente escapar de la realidad.


Reencuentros, malos entendidos, vidas solitarias, frustradas, rutinarias, amor, pasión, traiciones, desengaños, todo tiene lugar en este libro. Me gustó mucho, pero confieso que tengo especial afición por Mario Benedetti y mi opinión puede no ser del todo parcial. Pero después de todo, se trata de compartir impresiones, ¿no?


Invito a quien quiera que deje su mensaje aquí más abajo :)


Algunas citas




Les confieso que lo único lindo de esos latifundios son los atardeceres, cuando el sol se va haciendo el distraído y de pronto nos deja a solas con las penas.


Fue cuando vendí el último taxi y alquilé un apartamentito casi enano, pero con un amplio ventanal desde donde dialogaba con la luna. Cuando no la tapaban las nubes, of course. Y llegué a la conclusión de que la luna era mi cuarto y definitivo amor.


Por favor no pongas esa cara de pasmado. No somos fantasmas, somos muertos.


¿Qué me pasaba? Que yo a veces me aburría de mi propio estilo de amar.


Alguien me había anunciado que la borrachera que la borrachera es como un sueño. Un sueño del que uno sólo se despierta cuando ingresa en un sueño de verdad.


Con la salud me llevo bastante bien, pero la soledad a veces me cansa.


Decidió entonces caminar por ese sueño ajeno, que de tan ajeno se le volvió propio.


El tango, primera danza abrazada de la historia y, por eso mismo, primer adoctrinamiento de lujuria, permitía instruirse sobre las cimas y las hondonadas de otro cuerpo.


El amor, sobre todo cuando viene enganchado con el deseo, se incorpora a la vida soñada o a soñar. Y también cicatriza las heridas.


Por suerte no eras perfecta, pero tu imperfección le otorgaba un signo irrepetible a mi enamoramiento.


Alguien dijo que el olvido está lleno de memoria, pero también es cierto que la memoria no se rinde.


Lo dijo Pessoa: La muerte es acordarnos de que olvidamos algo.


Cuando el ansia es invasora no queda sitio para la seducción.


Llega un momento en que cualquier realidad se acaba. Y entonces no hay más remedio que inventarla.


Pecar tiene casi siempre un atractivo inesperado. Por ejemplo, ¿hay algo más entretenido que el adulterio?


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