lunes, 16 de noviembre de 2015

Por quién doblan las campanas, Ernest Hemingway

por quien doblan las campanasAy ay ay. Suelo tener poca tolerancia a leer algo que no me gusta. Mi límite suelen ser unas 20 o 30 páginas y si no hay caso, abandono la lectura. Muchos libros quedan ahí, rezagados y en realidad reseñar 30 páginas me parece una tontera.


Con este debo reconocer que me ganó la conciencia. Un autor tan reconocido como Hemingway, y una novela tan conocida también, había que darle varias oportunidades. Me estuve torturando alrededor de mes y medio, hasta que al llegar a la página 300 (sí, trescientos) no pude más.


Se trata de un estadounidense a quien le encargan volar un puente en un momento específico, durante la guerra civil española. Se va a las montañas y se encuentra con varias personas que están en la misma lucha. Pero ¡qué onda la lentitud y exageración de detalles! Me dije a mí misma que evaluaría si seguía con la lectura hasta que el gringo por fin volara el puente. Pero llevaba 300 páginas y ¡recién habían pasado 2 días! ¡Dos miserables días relatados en 300 páginas!


Me harté del gringo, del puente y de los mil y un detalles que se mencionan. Lo siento por si hay por acá algún amante de Hemingway, pero es que lo encontré en extremo aburrido y lento.


No lo recomiendo, a no ser que a alguien le guste autotorturarse.

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