El libro consta de dos partes, la primera es la novela propiamente tal y después está el relato de una monja discípula de Thich Nhat Hanh y finalmente un texto del autor respecto a su historia y lo que le ha tocado vivir.
La novela mantiene la cualidad del autor de narrar a través de historias muy bonitas y sencillas, una historia que le permite ir colando, casi sin que uno se de cuenta, enseñanzas profundas. Entrega ejemplos y metáforas tan claros que cualquier persona puede entender. Se agradece que no utilice lenguaje difícil ni intente desarrollar ideas complicadas, sin embargo logra, para mi gusto, no quedarse en lo superficial.
La historia trata acerca de una muchacha de familia acomodada que por no desobedecer a sus padres ni ir contra la tradición, acepta un matrimonio concertado. El destino quiere que ese matrimonio no funcione y la chica, que era muy estudiosa, parte a realizar un viaje para descubrir su camino.
En la segunda parte, una monja nos cuenta lo difícil que fue sobrevivir para el grupo de discípulos de Thich Nhat Hanh en tiempos de la guerra de Vietnam y cómo las autoridades dudaban de ellos y les hacían la vida imposible. Lo increíble es que dificultades han tenido no sólo en tiempos de guerra, sino que se extienden hasta pleno siglo XXI, en Francia.
De todos modos, siempre hago un alcance y es que antes de leer cualquier texto de Thich Nhat Hanh, recomiendo partir por "Caminos viejos, nubes blancas", en donde se nos cuenta, también a modo de novela, la vida de Buda. Muchas veces en sus otros textos hace mención a conceptos explicados ahí, o más aun, incluye citas de ese libro. Había intentado leer otros textos antes de ese y me parecieron insustanciales y aburridos, es como si "Caminos viejos, nubles blancas" sentara las bases con las que entender todos los otros escritos. También es muy fácil de leer.
Algunas citas:
Al parecer, las personas siempre permitían que la envidia, la tristeza, la ira o el orgullo determinaran sus comportamientos.
Todos escuchaban atentamente y con mucho respeto mientras él hablaba de los cuatro factores del amor verdadero (también conocido como las Cuatro Mentes Inconmensurables): bondad, compasión, alegría y ecuanimidad.
Al observarla profundamente, el novicio descubrió que toda vida es maravillosa y sagrada, incluso el sufrimiento de los seres humanos.
Kinh Tam estaba plenamente comprometido con la observancia de los preceptos y buenas costumbres de los monjes novicios, que incluían no entablar amistad ni conversar con mujeres en lugares apartados.
Amar, según las enseñanzas de Buda, es manifestar compasión y aliviar las desgracias de quienes sufren, desgracias debidas a los deseos sensuales, el odio, la ignorancia, la envidia, la arrogancia y la duda.
Gracias a que he aprendido y aplicado la práctica de la tolerancia puedo evitar caer en el sufrimiento y el reproche.
Practicar la generosidad nos aparta de la orilla de las penalidades y nos acerca a la orilla de la libertad y la alegría.
Con un corazón tan amplio, inmenso como el vasto mar, el sufrimiento y las flagrantes injusticias no pueden vencernos, así como un pequeño puñado de sal no vuelve salado un gran río.
Sin duda todos aquellos que han vivido en la Tierra han experimentado una injusticia de uno u otro tipo. Si permitimos que el odio y la venganza dicten nuestra respuesta, nuestro sufrimiento se perpeturará indefinidamente.
Ser capaz de soportar pacíficamente cosas tan difíciles de soportar es la verdadera práctica de la generosidad.
Cuando surge la comprensión, podemos amar, podemos abrazar y ser compasivos incluso con las peores personas, porque descubrimos que su debilidad es también la nuestra.
Si no podemos comprendernos y amarnos a nosotros mismos, ¿cómo tendremos la energía para amar y comprender a los demás?
Si inviertes tu tiempo y tu vida en la lucha, no puedes ayudar a la gente.
También podemos ser víctimas de nosotros mismos.
Muy a menudo somos nuestro peor enemigo por lo que hemos infligido a nuestros cuerpos y mentes.
Tu verdadero hogar está en tu interior.
Si no regresas a la casa de ti mismo, seguirás perdido en las tormentas de las circunstancias externas.
Nadie puede arrebatarte tu verdadero hogar.
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