lunes, 9 de marzo de 2015

El nombre de la rosa. Umberto Eco

Título: El nombre de la rosa
Autor: Umberto Eco
N° páginas: 659
Año de publicación: 1980


Es una novela que está narrada por Adso, un joven novicio que acompaña a su maestro Guillermo hasta una abadía que queda en Italia, terrible de lejos y perdida por las montañas, para averiguar quién es el asesino de monjes.


Ambientada en el año 1327, relata la vida de los monjes en la abadía y nos muestra cómo los católicos han evolucionado poco y nada desde la Edad Media hasta pleno siglo XXI. Misóginos, homofóbicos, reprimidos, conservadores y muy lateros cuando se ponen a filosofar acerca de si Cristo era pobre o no, casi casi me hicieron desistir de terminar. Agueboldos totales.


A ratos, muchos ratos, el relato se vuelve aburrido y lento. Al principio intenté entender todo, pero después me dio una lata horrible y me quedé con que había un conflicto entre el papa Juan XXII y el emperador, y se agarraban de las mechas entre los monjes para apoyar a uno u a otro. Peleando por estupideces, tal como en los tiempos que corren actualmente.


Me reí mucho con las citas misóginas, que publicaré más abajo y con la tortuosa culpa de Adso, que se acostó con una chiquilla pobre de la Aldea, lo pasó fantástico, pero se cree sumido en el infierno y sus "maestros" no hacen más que reafirmarlo. El pobre queda terrible de calefont luego del encuentro con la lolita y los curas viejos, que llevan decenas de años con sus calefontamientos escondidos no hacen más que mirar al jovenzuelo con los colmillos afilados y según yo, una envidia que se los come vivos.




Los votos monacales nos mantienen apartados de esa sentina de vicios que es el cuerpo de la hembra.


La hembra es el vehículo del demonio.


(...) los pseudoapóstoles afirmaban que también las mujeres podían ir predicando de ciudad en ciudad, como sostuvieron también muchos otros herejes.


¡porque no olvides que a través de la mujer penetra el diablo en el corazón de los hombres!


(...) el Señor que todo lo puede, habría podido encarnarse directamente en un hombre, de alguna manera milagrosa, pero, en cambio, prefirió vivir en el vientre de una mujer, signo de que ésta no era tan inmunda.


(...) aquella hija de Eva que, debilísima como todas sus hermanas, tantas veces había comerciado con su carne, era, sin embargo, algo espléndido y maravilloso.


(...) hay otras maneras de curar este mal [mal de amor]: por ejemplo, recurrir a la ayuda de mujeres viejas y experimentadas para que se pasen todo el tiempo denigrando a la mujer amada; al parecer, para esta faena las viejas son mucho más eficaces que los hombres.


(...) si la miras y sientes deseo, entonces, por eso mismo, es una bruja.


Por pueblo, dijo, hubiese sido conveniente entender la universalidad de los ciudadanos, pero como entre éstos también hay que considerar a los niños, los idiotas, los maleantes y las mujeres, quizá podía llegarse de una manera razonable a una definición de pueblo como la parte mejor de los ciudadanos (...).


- ¿Y la muchacha?
- Ya te he dicho que es carne de hoguera. Pero la quemarán antes, por el camino, para edificación de alguna aldea cátara de la costa.



A pesar de lo tedioso que resulta a ratos, igual me mantuvo en suspenso y con ganas de saber quién estaba detrás de los hechos. Hay que tener valor y tragarse las primeras 100 páginas que son descripciones detalladísimas de la abadía. Como dice Eco en sus Apostillas al Nombre de la Rosa, si el lector no es capaz de entrar en la abadía, que se quede en la falda de la montaña.


Estuve varias veces a punto de dejar la lectura, no voy a contar el final, pero puedo decir que así como las 100 primeras páginas son espantosamente aburridas, en las últimas 100 se reivindica y el relato adquiere una velocidad e interés por el que vale la pena pasar el tedio anterior. Logró el efecto "un capítulo más y me duermo", y sin darme cuenta ya lo había terminado (y terminado también con buena parte de mis horas de sueño disponibles).


Calificación: De 1 a 7 le doy un 6. Antes de terminar pensaba darle bastante menos, pero el final realmente ¡es buenísimo! Definitivamente, sí recomiendo leer esta novela.

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