domingo, 29 de marzo de 2015

Santa Evita. Tomás Eloy Martínez

santa evita tomas eloy martinez reseña libroSiempre me llamó la atención el personaje de Eva Perón. Me parecía increible la pasión que despertaba, tanto de los fanáticos como de los detractores. Pero nunca había leído más allá de titulares que uno pilla por casualidad. Había visto el musical de Madonna y recuerdo la indignación de los argentinos respecto a cómo ella iba a personificar a Evita.


Durante el verano alguien mencionó esta novela y comentó que era muy buena. Ese alguien goza de buena reputación lectora en mi dentror, así es que me decidí a leer. Y coincido. ¡Muy buena novela!


Pensé que se trataría de una especie de biografía de Evita, pero no, se trata más que nada del peregrinaje de su cuerpo, muerto y embalsamado, durante años, a manos de los militares que derrocaron a Perón. El autor se da el lujo de ir y venir en el tiempo a través de las páginas, en un capítulo Evita está viva, en el siguiente lleva años muerta. Aun así, la continuidad y el ritmo no se pierden.


No tengo la más mínima idea de cuánto hay de realidad y cuánto de ficción, pero todo resulta verosímil, por muy disparatado que parezca. Desde el coronel Moori Koenig, a cargo del cuerpo, enloquecido hasta niveles máximos, hasta el entierro de la supuesta verdadera Evita nos dejan expectantes.


El humor rayando en lo negro, cada vez que se refieren a ella como "Persona", "Esa mujer" o "La difunta" ronda toda la novela. Asimismo, el autor otorga, sin decirlo explícitamente, cualidades paranormales al cuerpo en cuestión, como por ejemplo, que haya habido muchos accidentes durante sus múltiples traslados, sin embargo nunca le haya pasado nada. O bien que tuviera un séquito de seguidores anónimos, autodenominados Comando Venganza, que le prendían velas y dejaban flores dondequiera que se encontrara, y a pesar de una férrea guardia que no aflojaba nunca.


El relato no hace más que situarnos a Evita como un personaje inalcanzable, más allá de lo racional y razonable.


De 1 a 7 le doy un 6. Muy entretenida, rápida de leer, engancha. Me deja con la duda de no saber qué es verdad o qué es ficción, pero finalmente poco importa.


Algunas citas:




Lo peor de la muerte no era que sucediera. Lo peor de la muerte era la blancura, el vacío, la soledad del otro aldo.


Hasta entonces no había caído en la cuenta de que el mejor remedio para liberarse de un estorbo era aceptar que existía.


Dejó de ser lo que dijo y lo que hizo para ser lo que dicen que dijo y lo que dicen que hizo.


La súbita entrada en escena de Eva Duarte arruinaba el pastel de la Argentina culta.


En realidad, él era la mujer y Ella el hombre.


Una mujer debe elegir, se decía Evita, no esperar a que la elijan.


- Coronel -dijo, clavándole los ojos castaños.
- ¿Qué, hija? -respondió él, sin mirarla.
- Gracias por existir.


Insistí en el enigma de las flores y de las velas, que se reproducían como si fueran otro milagro de los panes y los peces.


Persona, para variar, estaba ilesa.


Persona era perfecta, pero lo que pasaba con Ella rara vez lo era.



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